NIÑOS CON PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO:
Intervención directa individual / grupal
En este ámbito, es evidentemente donde las actuaciones han de ser más numerosas. En su mayoría son actuaciones de carácter individual, pero podemos entender también que se pueden dirigir a varios alumnos en concreto y a la vez (aunque no formaran parte del mismo grupo clase), individual o grupalmente. Hacemos las siguientes sugerencias:
1. Emisión de mensajes clara, concreta y directa, evitando instrucciones largas o complejas. Ante situaciones particulares, se debe actuar con firmeza, pero nunca con agresividad (si así lo hiciéramos estaríamos administrándole al alumno el modelo a seguir). Escuchar activamente.
2. Reforzar, administrando una consecuencia satisfactoria, después de realizada una conducta adecuada o un tiempo sin la aparición de conductas no deseadas. Reforzar sobre todo cuando manifiesta conductas de juego o colaboración con los demás alumnos
3. Eliminar un estímulo aversivo o condición de deprivación que sufra el alumno, como consecuencia de la realización de una conducta contraria a la agresividad (pedir perdón, ayudar a reponer un daño, etc.).
4. Utilizar el procedimiento del Aislamiento cuando se den conductas próximas a la agresividad: amenazar, empujar, molestar. Cada vez que ocurran estas conductas, se le lleva fuera de la clase o a algún lugar donde se pueda encontrar solo y se le deja allí durante unos cinco minutos. Durante el periodo que el alumno está aislado no debe tener distracciones, entretenimientos ni diversiones a su alcance. Es recomendable utilizar un controlador de tiempo con avisador. La salida del aislamiento no deberá de ir acompañada de atención, pero se deberá buscar con rapidez –provocándolas si es necesario- conductas que recompensar una vez se haya vuelto a la situación previa (facilitarle aquello que sabemos que puede hacer bien y que le vamos a recompensar)
5. Contrato de contingencias. Consiste en la redacción de un compromiso escrito de intercambio de conductas por consecuencias. Pueden ser de tareas y consecuencias aceptadas o de tareas y consecuencias pactadas. Esta técnica, bien utilizada y en los casos oportunos puede dar lugar a resultados sorprendentes. Los contratos pueden tener incluso su texto basado en símbolos o imágenes gráficas.
6. Entrenamiento en autocontrol (cuando hay pensamiento que lo posibilite): fomentar el autocontrol mediante la adquisición por el niño de la habilidad para desarrollar un mecanismo de pensamiento secuencial. Integra los siguientes pasos:
o Orientación general.
o Definición y formulación del problema en términos de conducta.
o Generar el mayor número posible de alternativas
o Verificación.
Se debe de proporcionar la oportunidad de que el niño registre y anote su progreso en determinadas tareas, lo que aumentará su expectativa de éxito (autocontrol):
1. Tratamiento de la baja autoestima, con cualquier método, fomentando aquello que el niño sabe hacer bien.
2. Incrementar la eficiencia exploratoria del niño y lograr que emprenda exploraciones multisensoriales de su entorno.
3. Estimulación del empleo del lenguaje o cualquier sistema de comunicación.
4. Presentar estimulación novedosa, reducir el número de estímulos y su complejidad, determinar cambios en la intensidad de los estímulos, emplear una sola cadena sensorial (audición o visión) para dar avisos, órdenes y advertencias y relacionar el contenido de las actividades con experiencias y reacciones emocionales.
5. Asignar objetivos fáciles al principio, para asegurar el éxito y premiar rápida y frecuentemente.
6. Presentar material comprensible.
7. Después de un fracaso, reforzar otros intentos que logren éxito.
8. Concesión de refuerzos de tipo no social al principio. Son preferibles fichas o puntos.
9. Tratamiento de las reacciones de ansiedad y retraimiento (relajación, separación, introducción secuenciada –que el niño acepte la secuencia- a ambientes nuevos, etc.)
10. "Cambiar la etiqueta". En el sentido de que el alumno es receptor también de nuestras emociones y juicios acerca de él (y, con el tiempo se adapta y/o responde a esta expectativa ya predeterminada), esta técnica supone "cambiar la etiqueta" del niño, o sea, dirigirle un trato durante un tiempo determinado con un juicio o concepto diferente o muy diferente acerca de él. Esto puede conllevar la aparición de conductas deseables o mejora en su relación, según, con la "nueva etiqueta", busquemos provocar
11. Empleo de imágenes. Se trata de producir en el niño imágenes que nosotros deseemos, referidas a situaciones o contextos previamente definidos. La repetición e insistencia en ellas puede dar lugar, como en el ejemplo anterior, a la aparición de conductas nuevas o superación o asimilación de otras. Ejemplos de imágenes (conjuntos): imágenes de afrontamiento –éxito en situaciones difíciles-, relajantes –ansiedad, temores-, de maestría –tareas perfectamente realizadas, ante el fracaso o la indefensión-, nocivas -–versivo, evitar conductas negativas-, idealizadas –a largo plazo-, recompensantes –recompensa final-, igualadoras –visualizaciones temidas-, etc.
12. Inversión del hábito. Consiste en que el niño produzca o emita una reacción opuesta a la conducta no deseada, acto seguido de haberla realizado y con conocimiento de la nueva.
13. Práctica masiva. Es un procedimiento paradójico que se basa en la repetición consciente o práctica voluntaria de la conducta no deseable hasta que produzca fatiga en el niño. Esto es aplicable para prevenir conductas no deseables que sabemos prontas a su realización inconsciente o automatizada.
14. Utilización de los compañeros como agentes de modificación: los compañeros proporcionan contingencias (reforzadores) y participan en actividades para hacer de modelos.
15. Reforzamiento compartido: los compañeros asumen el protagonismo en la administración de contingencias al alumno, convirtiéndose en modificadores intencionales de los comportamientos de los demás.
16. Economía de fichas (en grupo/aula, o en grupo interclase): una ficha es un reforzador simbólico, que actúa como representante o sustituto de otra recompensa y tiene un valor de cambio, que le otorga la propiedad de proporcionar el acceso a una gran variedad de objetos o actividades estimulantes y motivadoras (reforzadores). Esta técnica puede utilizarse individualmente, aunque el hacerlo en grupo conlleva la posible aparición de nuevos estímulos que aumenten la capacidad de logro.
Plan de Acción Tutorial al niño con problemas de comportamiento:
A través de este, podemos ubicar la construcción de conductas que deseamos –y pensamos posibles- para el niño/a en cuestión. Se trataría de:
• Evitar conductas problemáticas que se den (atajándolas convenientemente, previniendo su aumento
• Construyendo conductas nuevas (si hay de las anteriores, contemplando que sean contrarias a fin de procurarlas excluyentes; si no las hay, con el lógico carácter formativo y también preventivo)
En su elaboración recordamos para el ámbito preventivo que para construir conductas es preciso definirla operativamente y hacer una descripción detallada del comportamiento que esperamos:
• especificar objetivos y criterios intermedios de logro; realizar análisis de tareas,
• seleccionar los reforzadores
• intervenir cuando la conducta hace su aparición.
Cuando se trata de varias conductas asociadas, se inicia la intervención por aquella cuyo control pueda resultar clave para el control de las demás.
Si se trata de conductas independientes se empezaría por la más problemática
Una vez redactado, es muy importante comentarlo con los colaboradores en el proceso de enseñanza del alumno en cuestión.
Citamos, a continuación algunos ejemplos de ámbitos y técnicas que pueden utilizarse individual o grupalmente
1. Desarrollo de la atención, como elemento fundamental y núcleo curricular
2. Tratamiento de la agresión, a través de todas las actuaciones y búsqueda de asesoramiento preciso, sin olvidarla ni reducirla a lo imposible, lo inevitable.
3. Utilizar reforzadores sociales con todo el alumnado, sin excepción: prestarle atención, elogiarle, animarle, etc. cada vez que observemos un comportamiento adecuado o sobre todo novedoso. Ofrecerle demostraciones de afecto, caricias, comentarios positivos, etc. Premiar siempre el trabajo bien hecho.
4. Combinar los estímulos discriminativos presentes en la situación de aprendizaje con estímulos novedosos y sustitución paulatina de reforzadores artificiales por reforzadores naturales. De este modo se procede con el fin de ampliar la ejecución de la conducta a otros ambientes diferentes a aquel en que se realizó el aprendizaje.
5. Sobrecorrección: consiste en restaurar los efectos producidos en el ambiente por una conducta problema (por ejemplo, desordenar los objetos colocados en un estante) a un estado mucho mejor que el anterior a la ejecución de la conducta (sobrecorrección restitutiva, en nuestro ejemplo ordenando nuevamente e incluso mejor lo desordenado) y practicando repetidamente las conductas de restauración (sobrecorrección de práctica positiva). Estas actuaciones pueden idearse y formar parte de las actividades programadas para una sesión, un periodo de tiempo, etc. y referirse a cualquier situación posible (ordenación de objetos, clasificación, restauración de objetos rotos, ubicación de mobiliario, relación afectiva...
6. Planificar y reforzar conductas incompatibles (pero realizables) con la conducta problema o antagónicas con la no deseada (saludar, dar la mano, compartir, participar). Pedirle al alumno que realice estas conductas: hacer un recado, pintar, escuchar música... y aprovechar dichas tareas para prestarle atención y reforzar su conducta (tareas distratorias que le gusten: rompecabezas, dibujos, pinturas, paseos...), siempre ayudándole y colaborando con él.
7. Modelado de conductas, exponiendo al niño/a a la conducta de un modelo y reforzando esta conducta y la imitación (fraccionando una conducta meta –objetivo- en unidades de aprendizaje secuencialmente ordenadas y reforzando las aproximaciones sucesivas a la meta). En ningún caso, mostrarle la conducta contraria a la que pretendemos (por ejemplo, si no queremos que el niño/a grite, no debemos mostrarle modos de gritar, sino al contrario modelos o modos de no hacerlo utilizando expresiones verbales, corporales, etc.)
8. Citamos por último, todo entrenamiento en habilidades sociales que podamos procurar al alumno/a.
9. Relajación. Cualquier técnica, individual o en grupo es aconsejable posibilitando momentos casi terapéuticos muy excepcionales para trabajar con el niño/a.

Técnicas que el profesor puede instaurar desde el aula de clase para los niños con trastorno de atención e hiperactividad:

Ofrecer al niño una o dos alternativas sobre una misma directriz.
Dividir la tarea escolar en varios apartados, que serán revisados por un adulto a medida que los vaya completando.
Establecer pequeños períodos de tiempo y animar al niño a completar una tarea antes de que termine el tiempo.
Animar al niño a que se imponga y mantenga un calendario diario.
Ayudar al niño a organizar sus tareas en un cuaderno o libreta.
¿Qué papel ha de desempeñar el maestro en todo este proceso? Siguiendo algunas de las indicaciones del neurólogo, Dr. Guillermo van Wielink, el maestro tendrá en cuenta:
Tratar al niño que tenga este trastorno como tal; es decir, saber que el niño tiene TDAH y que su comportamiento no va a seguir los mismos criterios de "normalidad" que el resto de la clase.
Manejar adecuadamente la situación de la clase.
Prevenir los problemas derivados de la hiperactividad del niño. Para ello puede encargarle algunas tareas de fácil resolución como sacar punta a los lapiceros, hacer recados para el maestro, etc. Al mismo tiempo, se le separará de aquellos lugares que le puedan distraer, como ventanas, etc., así como programarle un horario de estricto cumplimiento.
Revisar de manera frecuente el trabajo escolar del niño y estar pendiente en clase de que lo cumpla.
Apoyo en los padres, que estarán informados en todo momento de los progresos del niño.
Recordarle al niño la toma de sus medicamentos.